"De las piedras de David a los tanques de Goliat " ? ?

ĄJosé Alberto Itzigsohn le responde a Saramago! 

Mi nombre es José Alberto Itzigsohn. Soy psiquiatra y psicólogo. En el  pasado fui director de la carrera de sicología en la Universidad de Buenos  Aires y profesor invitado a los cursos de doctorado de la Universidad Pontificia de Salamanca En la actualidad resido en Jerusalén donde presido  la Asociación de trabajadores de salud mental de lengua hispana de Israel.  Me han causado gran preocupación algunos aspectos del articulo de José Saramago: "De las piedras de David a los tanques de Goliat " lo que me ha  motivado a escribir la carta abierta a Saramago que les adjunto a  continuación: 

Carta Abierta a José Saramago 

De mi mayor estima. 

Soy psiquiatra y resido en Jerusalén. He leído su artículo De las piedras de David a los tanques de Goliat, algunos de cuyos aspectos me han causado gran  preocupación y me han motivado para escribirle en forma pública. Ante todo quiero decirle que soy integrante activo de movimientos pacifistas  israelíes y que he luchado por los derechos humanos desde mi juventud y por  esa razón, coincido con su preocupación y su dolor por los sufrimientos del  pueblo palestino y también, con su condena de los ataques contra la  población civil israelí, de cuyos efectos soy testigo muy cercano por vivir  en este medio y por mi profesión. Mi preocupación por su carta no parte pues de su apoyo a los derechos del  pueblo palestino, sino de algunos argumentos utilizados en ella que, a mi  parecer, se prestan a una lectura inadecuada. Ud. nos dice que ¨ acabar con  los palestinos para después negociar con los que quedan es, con ligeras  variaciones, meramente tácticas, la política israelí desde 1948. Aquí mezcla Ud. todos los gobiernos israelíes, incluidos el de Rabin y  el de Sharon en una misma cazuela.

Sr. Saramago, que revoltijo de carne con madera. Mas adelante Ud. nos habla de los sueños expansionistas contaminados  con la monstruosa y arraigada certeza de que en este mundo.......existe un  pueblo elegido por Dios. 

Cualquier lector puede creer que esta idea de la elección divina, que corresponde a una etapa determinada de la evolución del pensamiento religioso es compartida por todos los judíos. Esto no es cierto. La mayoría  de los judíos del mundo, incluidos los de Israel, son laicos o pertenecen a corrientes religiosas que interpretan la elección como un conjunto de  obligaciones, y no como un privilegio que pueda justificar una conducta  agresiva para con los demás. Ud. sostiene que de ese sentimiento de elección  se deriva un racismo agresivo, psicológica y patológicamente exclusivista.  No escatima Ud. adjetivos cuando se refiere a judíos, Sr. Saramago. 

Mas adelante se refiere Ud. al Deuteronomio donde esta escrito como palabra  de Dios "Mios son la venganza y el pago". Frase terrible que corresponde a  un momento inicial del pensamiento religioso judío, pero sepa Ud. que en el mismo Deuteronomio hay atisbos de humanidad que no se han cumplido todavía y  que después de él vinieron profetas como Isaías, los tan vilipendiados  fariseos con su visión más tolerante y las múltiples generaciones de  estudiosos, a quienes los judíos designan colectivamente como nuestros sabios, bendita sea su memoria, que trataron de ajustar los preceptos  iniciales a la realidad de un mundo cambiante y complejo. La religión judía  de hoy no es la misma que la de época tribal como Ud. lo insinúa y como lo  ha sostenido la tradición preconciliar, que separaba, en forma tajante, a un mundo judío exclusivista, materialista y tribal, del pensamiento cristiano  que habría de venir mas adelante. 

 Bueno es saber que las religiones que tienen una larga historia como el  judaísmo, el cristianismo y el Islam, reflejan momentos históricos distintos  y concepciones cambiantes. Cualquier gobernante o grupo de poder puede elegir dentro de ellas los elementos que convengan a su política, pero eso  no implica a toda una cultura y a las personas que participan de ella. Ud.  pretende que en este mundo catastrófico y absurdo como Ud. lo denomina con razón, los judíos olvidemos nuestras heridas y bajemos la guardia, tal vez  para acogernos a los beneficios de la globalización o de las utopías de  turno y no arañemos sin cesar nuestras heridas. Sepa Ud. que eso no nos hace  falta porque otros se encargan permanentemente de hacerlo: el stalinismo, el  neonazismo, la propaganda de algunos países árabes que utiliza los  Protocolos de los Sabios de Sión como si fuese una verdad comprobada y paro  de contar. En otro momento Ud. se pregunta en relación a los judíos, si el haber sufrido tanto no sería el mejor motivo para no hacer sufrir a los  demás. Extraño pensamiento es este que sin embargo se ha transformado en un  lugar común, según el cual, el sufrimiento debiera hacer mejor a un pueblo.  Tal vez si a algunos individuos pero no a un pueblo en su conjunto. Por el  contrario, los sufrimientos inauditos, aún sin llegar al extremo de  Auschwitz, las humillaciones reiteradas, hacen a un pueblo más receloso, mas convencido que no tiene nada que esperar del mundo y que solo puede confiar  en si mismo. Algunos políticos pueden explotar ese sufrimiento como bandera  y para justificar sus propias acciones, pero el sentimiento en el pueblo es  mucho mas profundo que esa utilización. 

Ud. ha comparado al sufrimiento de los palestinos con el sufrimiento de los  judíos en Auschwitz, lo cual evidentemente no es cierto, pero por otra parte  el sufrimiento de un pueblo no tiene que ser igual al de Auschwitz para ser  profundo y para ser tomado en cuenta. Cada pueblo tiene su Auschwitz real o  simbólico al cual referirse y el sufrimiento es todos los casos no es un material mensurable y divisible; es total. Sr. Saramago, si extraemos el  hilo conductor de sus declaraciones y para ello no hace falta la técnica  psicoanalítica ni el escalpelo escolástico o talmúdico, encontraríamos lo siguiente: Existiría un colectivo de hombres separados, los judíos, que  serian exclusivistas y tendrían ideas religiosas primitivas y una moralidad  arcaica y que Habrían creado en Estado políticamente inmoral y que para  colmo, usarían colectivamente sus sufrimientos para ignorar los de otros. En  resumen: una comunidad perversa. 

Sr. Saramago, yo he sostenido y sigo sosteniendo en Israel, contra viento y  marea, que es posible ser solidario con el pueblo palestino y criticar  actitudes concretas de gobiernos israelíes específicos, sin ser para nada antisemita. No empleo un terror ideológico utilizando a Auschwitz contra  nadie, pero Ud., en el artículo concreto que estoy analizando, se hace  vector de una mezcla intolerable de prejuicios de viejo y nuevo cuño contra  el pueblo judío, la religión judía y el Estado de Israel en su Conjunto. 

Atentamente. 

José Alberto Itzigsohn