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¿Has adquirido tarjetas de UNICEF?.¡Pues has subvencionado a Hamas!. |
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Así de sencillo. El grupo terrorista palestino Hamas figuraba como receptor de una parte de la ayuda que UNICEF brinda a determinados países (nunca Israel) a partir de los fondos recogidos de la venta de sus tarjetas, según informó The Washington Post, y denunció en un artículo especial el Director de la Liga Antidifamación norteamericana, Abraham H. Foxman. Especialmente desde el inicio de la llamada “segunda intifada” (un término incorrecto ya que hasta la fecha sólo ha habido una intifada, separada por el período de Oslo durante el cual las muertes eran israelíes) muchas son las organizaciones filantrópicas que se han descubierto ligadas al terrorismo palestino, y absolutamente nadie ha quedado al margen. Por ejemplo, el Primer Ministro Británico Tony Blair y su esposa Cherie fueron sonoramente criticados tras descubrirse que la organización palestina a la que donaban sus fondos (y a la que prestaban su imagen para dar mayor confianza a los donantes occidentales) subvencionaba generosamente las guarderías de Hamas. Otra figura internacionalmente reconocida que ha resultado manchada es la de la Reina Rania de Jordania, habitual colaboradora en una fundación árabe que compraba armas para la Jihad islámica utilizando fondos destinados a material médico. Pero lo verdaderamente anómalo del caso de UNICEF, desde que dos periodistas del New York Times destaparan la trama (que dicen haber tenido que pasar al Washington Post, porque el rotativo neoyorquino se negó a publicarla en primera instancia, a pesar de las pruebas) un 9 de Septiembre del 2002 es que UNICEF era en todo momento consciente del destino de esos fondos. Las primeras noticias al respecto de estas operaciones aparecen en los documentos confiscados durante las operaciones militares israelíes en las sedes de la Autoridad Palestina, en los que se detallaban cuentas de UNICEF, transferencias, bancos y contactos, en un nivel bastante profuso, si bien no trascendió demasiado al considerar que UNICEF podría no tener conocimiento del destino de los fondos. A partir de la investigación del Post, aparecen documentos adicionales provenientes de las sedes de UNICEF en Europa y EEUU, así como documentos internos “traspapelados” por particulares anónimos al diario, que no compartían la “filosofía” de UNICEF. Entre ellos, uno de los funcionarios del personal afirma que “era la única manera de que, tal vez, algo llegase a los niños palestinos”, aunque, como afirman los autores, “está claro que algo llegaba a los niños palestinos,... por encima, eso sí, de los cadáveres de los niños israelíes”. Tanto si finalmente los campamentos de la Jihad-Hamas se
financian con los donativos de las tarjetas, como si no es así (UNICEF no ha
demandado al diario por injurias, lo cual hace pensar que el asunto era
cierto) lo mejor es abstenerse de comprar todo material relativo a UNICEF, e
invitar a otros a que hagan lo propio, al menos hasta que la organización
rompa su silencio sepulcral y explique qué medidas ha adoptado a la luz de
este asunto. |
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