|
|
Carta de la Semana |
|
|
|
|
|
|
|
Zaragoza, España A la Atc. de Jesús Ceberio Dirección Diario El País Madrid Estimado señor director: Me ha fascinado descubrir esta mañana en el diario El País el artículo de Edward W. Said una vez más (digo una vez más porque siempre dice lo mismo, pero curiosamente, siempre El País lo publica), un ensayista palestino que es profesor (lo escribo con minúscula porque enseña, no es Profesor de Catedrático, de hecho, no tiene ni plaza fija, es externo) de Literatura Comparada en la Universidad de Columbia. Digo me ha fascinado porque el diario El País es absolutamente discriminatorio en cuanto a lo que publica, o dicho de otra manera, no entiendo por qué un profesor de Literatura opina de la Hoja de Ruta a doble espacio en El País, y un simple Profesor (Catedrático) de Derecho no puede hacerlo porque su visión sea neutral. O dicho de otra manera, sí lo entiendo. Que el diario El País publicase mañana uno de los artículos de, no sé, digamos Louis Rene Beres (una eminencia en Derecho Internacional internacionalmente conocida, que ocupa sus ratos libres en perseguir a Pinochet o Arafat y que ha sido consultado por el Senado norteamericano para elaborar leyes al menos en cinco ocasiones) sería un auténtico shock. Por ejemplo, sería difícil convencer a un Catedrático en Ciencias Políticas en Purdue por qué hay que llamar "activista de la sociedad civil" a Mustapha Barghutti, uno de los dos hermanitos de la masacre de Bar Mitzva que se divirtió metralla en mano cargándose a los viandantes de la calle Jaffa. Asimismo, sería bastante difícil acallar al Profesor (este con mayúscula) acerca de la limpieza étnica que El País parece defender, ese desmantelamiento de "200.000 colonos en Gaza y Cisjordania", que por otra parte, Said tampoco oculta: "...para no hablar de los 200.000 judíos establecidos en Jerusalén Este". Si mañana Israel echase a todos los árabes y retirase ciudadanías a diestro y siniestro, El País clamaría al cielo (lo que por cierto en su día hicieron todos los estados árabes a casi un millón de judíos que vivían ahí, sin que haya encontrado mención en la hemeroteca de El País). Sobre la clasificación "totalmente nueva" que sugiere que algunos asentamientos israelíes en territorio palestino son ilegales, no tengo nada que decir, puesto que lo mismo que si quiero carne voy a un carnicero, no voy a un profesor de Literatura a que me hable de Derecho. En cuanto a la humillación de los controles y demás verborrea, soy un español que ha estado en Israel y en los territorios, y que en breves días se saltará a la torera la advertencia de Hamás de que "extranjeros fuera", y tengo que decir que no he visto ni un cuarto de lo que las organizaciones palestinas predican en España. Por supuesto, algunos palestinos viven al "borde de la inanición" (como también he visto lo de Argentina, creo que con los palestinos "pobreza" a secas es más adecuado, pero en fín), pero intuyo que el hecho de que Arafat salga en la lista de Forbes de los más ricos, su hija estudie en un internado en Suiza y su mujer viva a todo tren en París, tiene algo que ver con la pobreza de los palestinos. Después de todo, al igual que todos los gobiernos árabes, Arafat es un gobierno árabe. Como líder de la comunidad gay europea que soy, me llama mucho la atención que el "muro de separación" que Israel está erigiendo en Cisjordania sea "apartheid surafricano, espantoso y racista", teniendo en cuenta lo agradables y democráticos no racistas que son los palestinos (como todos los árabes) hacia gays y lesbianas, aunque reconozco que las mujeres también tendrían mucho que decirle a Said. O los mismos judíos. También podrían decirle para qué hay que construir ese muro, pero puesto que hace un mes escaso Arafat echó a 55 familias de Gaza porque un hombre de negocios amigo suyo quería el terreno, y Said no dijo ni mú (ni El País) deduzco que sarna con gusto, no pica. También seguramente ese hipotético profesor israelí al que El País cediera la palestra hablaría de lo que han sufrido los judíos a manos de los árabes, antes, durante y después del 1948, de las más de siete guerras declaradas por éstos (una insignificancia que ni el plan ni Said recogen), ni del retroceso de la economía israelí (auqnue sean los palestinos los que reclamen un "plan Marshall", y sean los palestinos los que han recibido hasta la fecha, según el Banco mundial, más fondos que los europeos recibimos en el mismo plan), ni las demoliciones de hogares porque los árabes quieren los territorios limpios de judíos (aunque luego hablen de limpieza étnica sin tapujos), los árboles arrancados, los prisioneros que ha habido, los prisioneros del Líbano que nadie encuentra, la política de los asesinatos "masivos" (en contraposición con la nomenclatura de "selectivos", los cierres de seguridad que llevan poniendo desde antes del 48 y que hacen que los israelíes vivan en un búnker, el derrumbe generalizado de las infraestructuras, el increíble número de muertes, mutilaciones y familias destrozadas, que estas no, no creen en el martirio, y cuyos hijos no estaban implicados; todas estas cosas, y otras, no merecen ni una palabra en el plan, ni en el artículo de Said, ni por supuesto, en el País. Lo que verdaderamente me ha hecho hervir la sangre no es que El País publique a un profesor de Literatura antes que a cualquier israelí implicado en el tema, o alguien verdaderamente neutral, sino que Said, como buen árabe residente en Estados Unidos, hable del "éxito de la resistencia palestina". Es como cuando Noam Chomsky habla de si los judíos necesitan o no tener un Estado para huir del antisemitismo, y lo hace desde su superapartamento en la Quinta Avenida. Miles de muertos, familias destrozadas, un país lastrado, otro que no emerge, fundamentalismo por doquier, terrorismo dentro y fuera de la zona, las vidas de europeos y americanos destrozadas, aviones de pasajeros estrellados, un anciano en el fondo del Mediterráneo con su silla de ruedas incluída por ser judío, y hasta un equipo olímpico masacrado en Munich. ¿Y todo esto por qué?. Porque quieren un Estado en SUS condiciones. Y me habla de "éxito"..... A lo mejor me falta ese marxismo leninista árabe maquiavélico de "el fin justifica los medios", pero si mañana hubiera un Estado Palestino independiente, lo mismo que si hubiera un Estado Vasco independiente por causa de ETA, se me ocurren muchas formas de calificarlo. Pero, ¿éxito?. No, éxito no es, desde luego, la palabra. Ignacio Russell Cano Isabel la Católica 16 18 Zaragoza 617246781 Ignacio Russell
|
|
|
|
|